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"Meu santo, san Fins do Castro
qué lle dás ós teus romeiros.
Auga que sale da fonte,
sombra dos teus bidueiros".
Así habla María Baña
de la romería de San Fins en su obra
póstuma Falaba de ser poeta. Y es que
la tierra en la que vivió tiene mucho peso en los versos de esta
poetisa de Cabana que, sin saber leer ni escribir, ha dedicado numerosos
versos a Neaño, donde tenía su casa, Vilariño, lugar que la vio
nacer, y, como no, a la romería de San Fins,
cuyo "berro seco" retumba todos los años en la parroquia de Cesullas.
La labor de María Baña
está siendo reconocida cada vez más. Hace unos meses, se publicaron
por primera vez sus versos, recogidos en el libro Falaba de ser
poeta, editado por el Ayuntamiento de Cabana. Se trataba de una
edición de mil ejemplares que está ya, practicamente, agotada. Y
es que esta mujer aunque non entendía de letras, si sabía utilizar
con gran habilidad una herramienta tanto máis valiosa a la hora
de conectar con el lector, el sentimiento.
Falaba de ser poeta
es también el título de uno de sus versos. Las circunstancias de
la vida non le permitieron ver cumplido este sueño. María
Baña nació en una época en la que la educación era discriminatoria
para con las mujeres y fue condenada, por sexo, al analfabetismo.
Esta poetisa non tenía más remedio que grabar sus versos en la memoria.
Tras su muerte, se llevó a cabo una importante labor de recopilatoria
de su producción poética, que acabaría siendo recogida en el libro
Falaba de ser poeta, edición póstuma de sus versos a cargo del filólogo
Xosé Manuel Varela Varela.
Sin duda, la recopilación no fue fácil por
la diversidad de su material y su desorden. La escritora se había
preocupado por dejar constancia de sus versos en sus últimos años
de vida, le daba propinas a sus nietos para que escribiesen sus
poemas.
Mucho tiene María Baña
de los "regueifeiros" de la zona de Bergantiños. Sin embargo, el
caso de María Baña non es aislado. Obligado es mencionar a Asunción
Antelo, la "rexubeira de Bergantiños",
que, a su avanzada edad, aún sigue componiendo. "Asunción é unha
persoa máis reivindicativa, máis crítica. María
Baña, sen embargo, decántase por un maior intimismo. Sen
embargo, as dúas coinciden en saber cómo chegar a todo o mundo",
afirma Xosé Manuel Varela.
Saturnino Cuíñas,
párroco de Cesullas durante cuarenta y siete años, fue un incansable
promotor de la romería de San Fins
y quien introdujo en la misma el "berro seco", una manifestación
arcaica recogida de los canteros y que representa el gran esfuerzo
que suponía el levantar las grandes piedras.
Cuíñas destacó
también por ser un gran folclorista. A lo largo de su vida llevó
a cabo un importante trabajo de recopilación de cantigas populares.
Fue nombrado socio de honor y folclorista benemérito en 1951 por
el coro "Cántigas da Terra".
Xosé Manuel Varela
es también el autor de un libro sobre el desaparecido cura de Cesullas,
patrocinado igualmente por el Ayuntamiento de Cabana. El filólogo
malpicán compara la labor del párroco benefactor con la de Perfecto
Feixoo, destacada personalidad enla música popular gallega.
Cuíñas, además,
tocaba la gaita, la pendereta y la zanfoña y fue un avanzado de
la época, usando el gallego en las ceremonias religiosas y en los
carteles anunciadores de las fiestas. Tampoco la poesía se le resistió,
aunque pocas son las composiciones que de él se conservan.
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